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Marcha multitudinaria a 40 años del golpe en Argentina

Madres de Plaza de Mayo celebran su ronda, como hacen desde 1977. Llueven los reclamos: “¡Macri, basura, vos sos la dictadura!”

Stella Calloni

En una de las movilizaciones más grandes de los últimos años, más de cien mil manifestantes encabezados por Abuelas y Madres Fundadoras de Plaza de Mayo e H.I.J.O.S de desaparecidos marcharon este jueves en Buenos Aires para recordar cuatro décadas del golpe militar que instaló la dictadura más cruenta del país. La movilización llevó el lema “40 años de lucha, memoria y militancia: sin derecho no hay democracia”.

Fue la primera marcha en el gobierno del presidente derechista Mauricio Macri, a quien llovieron críticas y reclamos. También fue la primera vez en que todos los medios de comunicación, tanto privados –salvo Crónica TV– como estatales, que ahora controla el gobierno, ocultaron las concentraciones y las marchas. Fue tan evidente que muchos de los manifestantes consultados mencionaron una y otra vez la palabra “censura”, que no sólo sucede con esta situación, desde que asumió Mauricio Macri, el pasado 10 de diciembre.

En Buenos Aires, en todas las capitales regionales y en otras ciudades del país decenas de miles marcharon este jueves. En Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza, Paraná y en el resto de las provincias, incluso en la turística Bariloche, donde estuvieron unas horas el presidente estadounidense Barack Obama y su familia, hubo marchas.

“¡Macri basura, vos sos la dictadura!”, fue uno de los cánticos más repetidos durante el acto en esta capital, donde acompañaron a los organismos de derechos humanos agrupaciones políticas, sociales, sindicales y estudiantiles. Asombró la cantidad de personas que llegaron con sus familias y se movilizaron de manera independiente.

En esta capital, al terminar el acto de la marcha central, entraron a Plaza de Mayo otros miles de manifestantes convocados por el colectivo Encuentro, Memoria Verdad y Justicia y por otra parte Hebe de Bonafini, de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, llegó en un camión, junto a militantes y algunos ex funcionarios del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) para realizar la ronda de los jueves, que se mantuvo en todos estos años desde 1977.

Durante el acto central, Estela de Carlotto leyó un documento firmado por Abuelas, Madres, H.I.J.O.S., Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas y Hermanos de Desaparecidos por Razones Políticas ante una plaza colmada, como lo estaba la Avenida de Mayo y calles adyacentes.

“A 40 años del golpe genocida nos sentimos nuevamente convocados a defender la democracia”, leyó De Carlotto, y afirmó que el cambio de gobierno significa a diario la vulneración de derechos.

“En estos primeros cien días del nuevo gobierno, nuestra democracia retrocedió demasiado. Con decretos de necesidad y urgencia se violentaron leyes como la de servicios de comunicación audiovisual e instituciones como el Congreso, cuando se intentó imponer a dos jueces de la Corte Suprema. La necesidad y urgencia que los corría (alentaba) era la de desarmar el país que teníamos, integrado a la patria grande, con un Estado para el pueblo. En pocos días lo cambiaron por un país entregado a las corporaciones y con un Estado a espaldas al pueblo”, señala el documento.

De igual manera se condenó el intento de “asegurar este modelo neoliberal” con “un protocolo de represión para que el miedo interfiera en la protesta social y el reclamo por trabajo, educación, salud y vivienda sea demonizado”.

Hubo referencia a los más de cien mil despidos, a la persecución política, al cierre de programas sociales, a las leyes que se están votando contra el pueblo y a la represión que ha regresado, por lo que “nos convoca en esta plaza la necesidad de defender la democracia”.

Reclamaron además que sean juzgados los civiles que participaron en la dictadura, con fuertes críticas a la “corporación judicial” que continúa “defendiendo a sus socios, cómplices económicos y a los medios de comunicación que se beneficiaron del terrorismo de Estado”.

En ese tramo recordaron cómo los periódicos derechistas Clarín y La Nación “colmaron las hojas de sus diarios mintiendo sobre el terrorismo de Estado, acusando a los militantes de asesinos y mostrando como enfrentamientos los crímenes de lesa humanidad, con los argumentos de la teoría de los dos demonios. Cuarenta años después, beneficiados por la impunidad, esos medios siguen mintiendo”, afirmaron en el comunicado leído por De Carlotto.

Reivindicaron a los ex presidentes Néstor Kirchner y a Cristina Fernández de Kirchner por sus políticas de derechos humanos y defendieron a la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, “víctima de las operaciones del macrismo para apartarla del cargo”.

En el mismo documento se exigió la libertad de la dirigente social y diputada del Parlamento del Mercado Común del Sur Milagro Sala y la renuncia del ministro de Cultura porteño, Darío Lopérfido, quien puso en duda el número de 30 mil desaparecidos. “No vamos a permitir que nadie, ni menos que un funcionario, niegue esta ausencia forzada que son los 30 mil”.

Los organismos también advirtieron sobre un “doble discurso” del gobierno de Macri, cuando habla de la continuidad de los juicios contra los represores pero al mismo tiempo “despide a los trabajadores que los garantizan. Las políticas de memoria, verdad y justicia sólo se sostienen con los trabajadores y las trabajadoras adentro. Exigimos que se terminen los despidos”, reclamaron.

Aunque se valoró el anuncio de Obama sobre la desclasificación de archivos secretos vinculados con la dictadura, De Carlotto exigió que se cumpla ese compromiso y se extradite al genocida Norberto Bravo, uno de los responsables de la masacre de Trelew, cuando 16 personas fueron asesinadas en una base de la Marina, en 1972.

“Esperamos acceder a toda la información que tiene Estados Unidos, que fue partícipe de los delitos de lesa humanidad que se cometieron durante las dictaduras de la región y el Plan Cóndor”, dijo De Carlotto, y añadió que Washington “debe dejar de violar los derechos humanos, tanto en su territorio como en la cárcel de Guantánamo y en otros lugares del mundo”.

Por último, la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, repudió “los intentos destituyentes a las democracias latinoamericanas” y entre aplausos llamó a “abrazar al pueblo de Brasil en defensa de la soberanía popular”.

Añadió que “van por (Nicolás) Maduro en Venezuela, por Evo (Morales) en Bolivia, por Dilma (Rousseff) y (Luiz Inacio) Lula (da Silva) en Brasil; las corporaciones no tienen fronteras; van por nuestra libertad y nuestros derechos”.

Con la misma emoción de siempre, en esta marcha como en todos los años, se desplegó una larguísima bandera argentina con las fotografías de miles de desaparecidos, como un doloroso símbolo de lo que significaron los años del horror.

La Jornada

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