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¿Quién hace el conejo?

La población desinformada y, de ñapa, manipulada por los grandes medios, difícilmente saldrá a refrendar positivamente los acuerdos. La campaña es contra los acuerdos alcanzados, principalmente el relacionado con el Sistema de Justicia y la Jurisdicción Especial de Paz.

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Fernando Arias Cardona

El proceso de paz que se teje en La Habana, está siendo objeto de una estruendosa y bien organizada campaña dirigida por la derecha guerrerista con la ayuda de la gran prensa, que ha tenido recientemente como punta de lanza, el supuesto “proselitismo armado” de la FARC-EP en el corregimiento Conejo en La Guajira. Bastó que el señor del Ubérrimo y su áulico Oscar Iván Zuluaga trinaran sobre la presencia de los comandantes guerrilleros en ese olvidado caserío, para que la gran prensa saltara a orquestar la campaña. En realidad la jornada era para socializar los avances del proceso de paz y la necesidad que existe de hacer que la gente conozca lo más ampliamente posible su desarrollo.

Por una parte, se trata de un señalamiento directo que va más allá de los comandantes de la guerrilla, para convertirse en una sindicación peligrosa contra las personalidades y organizaciones sociales y civiles que apoyaron la jornada en Conejo y en otras partes del país. Con esos mismos señalamientos se inició y ejecutó el genocidio contra la Unión Patriótica desde sus mismos inicios en 1985, con más de 5.000 víctimas, incluyendo dos candidatos presidenciales. ¿Uribe Vélez pretende provocar algo parecido?

Comprende esta campaña otro objetivo no declarado: Aislar a la población del contacto directo con uno de los protagonistas del proceso de paz: Las FARC-EP para que la gente no tenga la posibilidad de escucharlos. La población desinformada y, de ñapa, manipulada por los grandes medios, difícilmente saldrá a refrendar positivamente los acuerdos.

La campaña es contra los acuerdos alcanzados, principalmente el relacionado con el Sistema de Justicia y la Jurisdicción Especial de Paz, firmado el 15 de diciembre de 2015. Las víctimas del conflicto constituyen el centro de la negociación, partiendo del reconocimiento directo que tanto la guerrilla como el Estado son victimarios. El Sistema de Justicia y la Jurisdicción Especial de Paz no tienen otro propósito que salvaguardar los derechos de las víctimas en la vía de garantizarles restitución de derechos, la verdad, justicia y no repetición. Pero ahora resulta que para los señores Pastrana, Uribe Vélez, el Procurador y algunos personajes de la gran prensa, entre otros, este sistema no sirve dizque porque rompe con la estructura judicial del Estado colombiano, el mismo que en un 99% no ha querido impartir justicia en casos como el de la UP o los del paramilitarismo, por mencionar sólo dos.

Lo que no quieren es que algún día se sepa la verdad real, que se destape la olla podrida de crímenes, las atrocidades cometidas por agentes del Estado o protegidos por estos, o con la complicidad de políticos tradicionales y dirigentes de poderosos gremios económicos y el gran manto de impunidad que los rodea. ¿Quién le hace conejo a la paz?

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